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El legado de Omega en la natación

Desde hace más de nueve décadas, Omega ocupa un lugar fundamental en uno de los deportes donde el tiempo lo define todo. Su historia junto a la natación comenzó en 1932, cuando fue elegida por primera vez como Cronometrador Oficial de los Juegos Olímpicos, marcando el inicio de una relación que continúa vigente y que acompañó la evolución del cronometraje deportivo hasta la actualidad.

Con el paso de los años, la manufactura suiza desarrolló tecnologías que hoy forman parte de las competencias más importantes del mundo. Los paneles de toque instalados al final de cada carril permiten detener el tiempo en el instante exacto en que el nadador toca la pared, mientras que los cronómetros Quantum Timer, las cámaras de alta velocidad y los sistemas de seguimiento garantizan resultados precisos incluso en las llegadas más ajustadas.

Foto cortesía de Omega

La innovación también alcanzó las transmisiones televisivas. Gracias a los desarrollos de Omega, los espectadores pueden seguir en tiempo real datos como la velocidad, la aceleración, la cantidad de brazadas, la distancia entre competidores e incluso una línea virtual que marca el ritmo necesario para superar un récord mundial.

Foto cortesía de Omega

Actualmente, además de su histórica presencia en los Juegos Olímpicos, Omega continúa siendo Cronometrador Oficial de World Aquatics, European Aquatics y USA Swimming. Una responsabilidad que refleja el nivel de confianza que el deporte deposita en la marca y que confirma un legado construido durante más de 90 años, donde cada avance tecnológico tuvo un mismo objetivo: medir el tiempo con la máxima precisión posible.

 

Foto cortesía de Omega