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La historia de Frederique Constant

En la relojería suiza abundan las empresas con más de un siglo de historia. Muchas nacieron dentro de familias dedicadas al oficio durante generaciones. Frederique Constant recorrió un camino diferente.

La marca fue fundada en 1988 por Peter y Aletta Stas, un matrimonio holandés que no provenía del mundo de la relojería. Peter había desarrollado su carrera en marketing, mientras que Aletta compartía su perfil emprendedor. Juntos apostaron por una idea que, en aquel momento, parecía difícil de llevar adelante: fabricar relojes mecánicos Swiss Made de gran calidad a un precio más accesible que el de muchas firmas tradicionales.

Foto cortesía de Frederique Constant

Foto cortesía de Frederique Constant

La primera colección llegó en 1992 y, dos años más tarde, apareció el Heart Beat. La abertura sobre el dial que dejaba ver parte del movimiento se convirtió rápidamente en uno de los rasgos más reconocibles de Frederique Constant y ayudó a que la joven marca comenzara a ganar reconocimiento dentro de la industria.

Con el paso de los años, la empresa desarrolló calibres Manufacture, inauguró su sede y manufactura en Plan-les-Ouates, Ginebra, y amplió su presencia en mercados de todo el mundo. En 2016 pasó a formar parte de Citizen Group, una incorporación que impulsó su expansión internacional sin modificar la filosofía con la que Peter y Aletta habían dado origen al proyecto.

Foto cortesía de Frederique Constant

Foto cortesía de Frederique Constant

Hoy, Frederique Constant es una de las firmas suizas de mayor crecimiento de las últimas décadas. La historia de sus fundadores demuestra que una idea clara, acompañada por constancia y una propuesta diferente, también puede abrirse camino en una de las industrias más tradicionales del mundo.