NUEVA YORK VUELVE A MARCAR EL TIEMPO DEL TENIS
A fines de agosto, Flushing Meadows vuelve a ocupar el centro de la escena. Durante dos semanas, Nueva York recibe al US Open, el último Grand Slam de la temporada y un torneo que construyó buena parte de su identidad animándose a cambiar las reglas. Una historia que Rolex acompaña como Cronometrador Oficial y que forma parte de su vínculo con el tenis desde hace casi medio siglo.

Foto cortesia de Rolex

Foto cortesia de Rolex
La relación de Rolex con este deporte comenzó en 1978, precisamente un año decisivo para el US Open. Mientras la firma suiza iniciaba su vínculo con Wimbledon, el torneo estadounidense abandonaba el West Side Tennis Club para instalarse en Flushing Meadows y convertirse en el primer Grand Slam disputado sobre superficie dura.
Desde entonces, ambos recorrieron una etapa extraordinaria del tenis. El US Open fue pionero entre los Grand Slams en establecer la igualdad de premios entre hombres y mujeres, incorporar las sesiones nocturnas, adoptar el tiebreak y utilizar el sistema electrónico para determinar los piques de la pelota. Rolex, por su parte, extendió su compromiso hasta convertirse en Cronometrador Oficial de los cuatro Grand Slams y acompañar a distintas generaciones de grandes campeones.

Foto cortesía de Rolex
Nueva York ocupa un lugar especial dentro de esa historia. Bajo las luces del Arthur Ashe Stadium se disputaron algunas de las grandes finales de las últimas décadas, con los relojes Rolex formando parte de una imagen que hoy resulta inseparable del torneo.
El 30 de agosto comenzará una nueva edición. Carlos Alcaraz regresará para defender el título conseguido en 2025 y las principales figuras del circuito buscarán el último Grand Slam de la temporada.

Foto cortesia de Rolex

Foto cortesia de Rolex
Para Rolex será un nuevo capítulo dentro de una relación que comenzó en 1978 y que, casi cinco décadas después, mantiene a la firma suiza presente en los principales escenarios del tenis mundial.
