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Agustín Tapia se suma a Audemars Piguet

El pádel sigue acercándose al universo del lujo internacional. Esta vez, de la mano de Audemars Piguet, que anunció la incorporación de Agustín Tapia como nuevo embajador de la marca.

Número uno del mundo y una de las grandes figuras del circuito actual, Tapia representa una nueva generación de atletas capaces de trascender su deporte. Su estilo dentro de la cancha, marcado por la creatividad, la velocidad y una naturalidad poco común para resolver puntos imposibles, lo convirtió en uno de los nombres más atractivos del pádel contemporáneo.

La incorporación también confirma algo que viene ocurriendo desde hace tiempo: las grandes manufacturas suizas comenzaron a mirar al pádel con una atención cada vez más seria. Después de décadas dominando territorios como la Fórmula 1, el golf o el tenis, las marcas de alta relojería encontraron en este deporte una audiencia joven, internacional y en plena expansión.

 

En el caso de Audemars Piguet, la elección de Tapia parece totalmente alineada con el universo que la marca construyó a lo largo de los años. Más allá de los títulos y estadísticas, existe una búsqueda por figuras con personalidad, proyección internacional y una forma propia de hacer las cosas, algo que el jugador argentino transmite naturalmente dentro y fuera de la cancha. A sus 26 años, “El Mozart de Catamarca” construyó un lugar muy particular dentro del circuito, con un estilo de juego impredecible, veloz y técnicamente brillante, capaz de resolver puntos de una manera que pocas veces se ve incluso al más alto nivel del pádel profesional.

La alianza también llega en un momento clave para el deporte. En paralelo al anuncio de Tapia como embajador, Audemars Piguet confirmó su desembarco como Official Timekeeper de Premier Padel, reforzando todavía más su presencia dentro de un circuito que no deja de crecer a nivel global.

Durante años, el vínculo entre la alta relojería y el deporte estuvo asociado casi exclusivamente al tenis o al automovilismo. Hoy, el pádel empieza a ocupar ese espacio con cada vez más fuerza. Y la llegada de Agustín Tapia a Audemars Piguet termina de confirmar que el fenómeno ya dejó de ser una tendencia pasajera.